Un presupuesto no es una hoja para cumplir con el banco: es la herramienta que convierte "espero que el mes salga bien" en un plan con números. Y se arma en una tarde.
Partí de tus ventas reales de los últimos meses — no de tu mejor mes histórico. Si tenés estacionalidad (diciembre fuerte, septiembre flojo), reflejala. Una proyección inflada arruina todo lo demás.
Lo que pagás venda o no venda:
Los que se mueven con la venta: costo de mercadería (usá tu costo real, ver margen), comisiones, empaques, fletes. Expresalos como porcentaje de la venta para que escalen con la proyección.
| Concepto | Presupuesto (C$) |
|---|---|
| Ventas proyectadas | 150,000 |
| Costo variable (65%) | 97,500 |
| Gastos fijos | 35,000 |
| Utilidad esperada | 17,500 |
Cruzalo con tu punto de equilibrio: si la venta proyectada apenas lo roza, el plan necesita ajuste antes de empezar el mes.
Acá vive el valor del presupuesto. A fin de mes, poné lo real al lado de lo planeado y preguntá por los desvíos: ¿vendí menos? ¿el costo subió? ¿se coló un gasto? Detectar el desvío en el mes uno es corregible; descubrirlo en diciembre no.
Podés cumplir el presupuesto y aun así quedarte sin efectivo si vendés a crédito. El presupuesto planifica utilidad; el flujo de caja cuida la liquidez. Usá los dos.
Con Nortex, las ventas, costos y gastos del mes ya están registrados: comparar presupuesto contra realidad toma minutos, no un fin de semana con la calculadora.