Cómo armar el presupuesto de tu negocio (sin ser contador)
Un presupuesto no es una hoja para cumplir con el banco: es la herramienta que convierte "espero que el mes salga bien" en un plan con números. Y se arma en una tarde.
Paso 1: proyectá los ingresos (con los pies en la tierra)
Partí de tus ventas reales de los últimos meses — no de tu mejor mes histórico. Si tenés estacionalidad (diciembre fuerte, septiembre flojo), reflejala. Una proyección inflada arruina todo lo demás.
Paso 2: listá los gastos fijos
Lo que pagás venda o no venda:
- Alquiler, luz, agua, internet
- Planilla base + INSS patronal + INATEC
- Cuotas de préstamos
- Suscripciones y servicios
Paso 3: estimá los variables
Los que se mueven con la venta: costo de mercadería (usá tu costo real, ver margen), comisiones, empaques, fletes. Expresalos como porcentaje de la venta para que escalen con la proyección.
Paso 4: armá el cuadro
| Concepto | Presupuesto (C$) |
|---|---|
| Ventas proyectadas | 150,000 |
| Costo variable (65%) | 97,500 |
| Gastos fijos | 35,000 |
| Utilidad esperada | 17,500 |
Cruzalo con tu punto de equilibrio: si la venta proyectada apenas lo roza, el plan necesita ajuste antes de empezar el mes.
Paso 5: compará contra lo real, cada mes
Acá vive el valor del presupuesto. A fin de mes, poné lo real al lado de lo planeado y preguntá por los desvíos: ¿vendí menos? ¿el costo subió? ¿se coló un gasto? Detectar el desvío en el mes uno es corregible; descubrirlo en diciembre no.
Presupuesto y efectivo no son lo mismo
Podés cumplir el presupuesto y aun así quedarte sin efectivo si vendés a crédito. El presupuesto planifica utilidad; el flujo de caja cuida la liquidez. Usá los dos.
Nortex te da el "real" sin esfuerzo
Con Nortex, las ventas, costos y gastos del mes ya están registrados: comparar presupuesto contra realidad toma minutos, no un fin de semana con la calculadora.