Fiar sin reglas no es generosidad: es rifar tu efectivo. Una política de crédito de una página convierte el "dale, llevátelo" en decisiones que protegen tu negocio.
Cuando las reglas están solo en tu cabeza, cada excepción se negocia en caliente — y el cliente insistente siempre gana. Con política escrita, el "no" deja de ser personal: es la regla del negocio.
1. A quién. Criterios mínimos: tiempo como cliente, compras previas de contado, referencias. Cliente nuevo = contado; el crédito se gana.
2. Cuánto. Límite por cliente. Regla práctica: empezá con el valor de una compra típica y subilo con buen historial. El límite acota tu pérdida máxima por cliente.
3. A qué plazo. 15 o 30 días, definido y comunicado en la venta. El plazo que no se dice se vuelve "cuando pueda".
4. Qué pasa al atraso. La consecuencia automática más efectiva: atrasado = crédito suspendido hasta ponerse al día. Sin excepciones silenciosas.
| Regla | Ejemplo |
|---|---|
| Antigüedad mínima como cliente | 3 meses comprando de contado |
| Límite inicial | C$2,000 |
| Aumento de límite | +50% tras 3 créditos pagados puntual |
| Plazo | 15 días |
| Atraso | Crédito suspendido hasta pagar |
Ajustá los montos a tu realidad — lo importante es que existan y se cumplan.
Tu antigüedad de saldos te dice si la política funciona: si la mora crece, los criterios están flojos. Y cada moroso recurrente es un límite que bajar. Así, la cobranza deja de apagar incendios y tu flujo de caja respira.
En Nortex definís el límite por cliente y el sistema lo respeta en caja: si el cliente llegó a su tope o está vencido, la venta a crédito se detiene sola.